La verdad es que me acuerdo mucho, supongo que es fruto del desencuentro, del desengaño, de la desgana y del sueño que me ataca. Pero hubo un tiempo en que todo funcionaba mejor y era mucho más fácil. Tan fácil como una llamada que dura hasta bien entrada la noche, como cocinar unos espaguetis o como consultar una ASTM. Y ahora fíjate, en lo que nos hemos convertido...
Si nada somos, si nada estamos destinados a ser, con la constancia de una ola batiéndose en la espuma de un rompeolas sureño, entonces, qué hacemos pensándonos?. No tiene sentido, pero es que ya nada lo tiene. Éxitos y sueños que nunca se pronunciarán, nubes que no dejarán de moverse en mi cielo, colores que pierden densidad, intensidad y olor mientras caminamos, de forma pragmática hacia nuestro futuro. Llevando lo que tenemos dentro por fuera, vulnerables, rotos, dispuestos a creer en cualquier promesa que nos hagan, entregándonos con una fogosidad que no pertenece a este mundo, y todo eso por qué?
Todo el mundo hace las cosas mal y no por ello son malas personas, he pensado mucho en esa frase y me he dado cuenta de que es un pensamiento precioso al que aferrarse, aunque no sea tan cierto como quisiéramos... Y damos vueltas hacia la oscuridad, revoloteando como una polilla inversa que siente que debe alejarse de la luz, haciendo promesas que no se pueden mantener, escuchando una risa a nuestras espaldas que es inaguantable, presionándonos al límite para comprobar que no podemos rompernos, como si la efusión no fuera evidente.
Quizás Roger Walters no sepa lo que se dice en "Coming back to life", pero desde luego a mí me mata con su canción. Porque te hace pensar en el pasado, y el pasado a veces es muy duro de enfrentar. Fallos, tonterías, absurdeces e infelicidad que deben guiar tu camino hacia adelante, a trompicones, por mares y montañas, laberintos y recovecos, hasta darte cuenta de que esas ciudades que desaparecen en la noche, son los años desperdiciados que nunca volverán. Lo que hace un hombre de verdad es enfrentar esa pérdida de forma cotidiana, recibiendo golpe tras golpe sin ser derribado, quedando amoratado tras la sesión, sabiendo que podrá descansar unas horas hasta que todo empiece al día siguiente, casi como Prometeo, pero en versión bizarra.
Hacia la muerte caminamos, pues nada somos, por eso soy lo que soy, por eso Agente de Nada. Cambio y corto.